Sus playas adornadas con palmeras, su siempre activo casco antiguo y su maravillosa ubicación entre los Alpes y el Mediterráneo convierten a Niza en la perla de la Costa Azul. Además cuenta con numerosos museos, ¡tan sólo Paris tiene más! Después de subir a la Colina del Castillo y disfrutar de la peculiar vista de sus enrevesadas callejuelas y pintorescas casas, por la tarde podrá dejarse llevar por el Paseo de los Ingleses y cenar en alguno de los cafés o restaurantes con vistas a la playa de agua azul. Nuestro consejo: visite el museo de Picasso en Antibes.
