Moscú es a la vez una ciudad áspera y bonita, llena de contrastes como ninguna otra ciudad rusa. No se puede ir sin ver el Kremlin, el corazón del estado ruso, residencia de príncipes y zares y desde 1918 sede del Gobierno. En el Moscú de hoy conviven cadenas de comida rápida con hoteles de 5 estrellas en una ciudad aún muy marcada por su pasado comunista. Tampoco podrá dejar pasar la Plaza Roja y la Catedral de San Basilio con sus cúpulas en forma de cebolla. Los amantes de la cultura podrán deleitarse con en Teatro Bolshoi de la Ópera o el Circo de Moscú.
